Que tu negocio cumpla 25 años es motivo de orgullo y celebración. Es, además, la consecuencia del trabajo bien hecho, de haber puesto toda la carne en el asador con un propósito claro pese a las piedras en el camino. Puede que hoy Richar Blanco, dueño de la cafetería Trikua, esté rememorando muchos de los momentos, buenos y malos, que ha vivido durante estas últimas dos décadas y media. Y seguro que se siente feliz por lo logrado. Porque tal día como este sábado, hace 25 años, el 23 de mayo de 2001, el Trikua abrió sus puertas. Aquel fue el inicio de un viaje compartido por muchísimos clientes fieles gracias al saber hacer y la pasión que caracterizan a su artífice.

Trikua, cafetería situada en el barrio donostiarra de El Antiguo, ha sabido amoldarse a los cambios y tendencias. Ese es uno de los principales motivos de su éxito. Blanco destaca que este afán por evolucionar se debe a su personalidad: “Soy muy inquieto. Pienso constantemente en maneras de mejorary en aportar nuevos elementos al negocio. Si no lo hiciera, me aburriría”.

Este sábado es un día importante para Blanco, y quiere conmemorar la efeméride junto a sus clientes, quienes, reconoce, “han provocado que todo esto haya sido posible”. A las 18.30 horas habrá un espectáculo de trikitixa a cargo del dúo Alazne eta Garazi, y a las 19.30 horas el grupo Arima Soul System y un DJ amenizarán la velada, en la que habrá picoteo, sorpresas y sorteos.

Cambios en los hábitos
Blanco señala que la transformación en los hábitos de la clientela a lo largo de estos 25 años “ha sido brutal. Al principio casi todo se basaba en el café y la repostería, sobre todo bizcochos y cruasanes. En los últimos años los gustos se están dirigiendo hacia lo saludable, con predominio de productos salados como las tostadas de jamón, aguacate, etc. También tienen mucha demanda los alimentos sin gluten y las bebidas vegetales”.

Asimismo, el hostelero percibe que “a raíz del aumento de la oferta, los clientes se han vuelto más exigentes. Por ejemplo, en una mesa de cinco personas es habitual que cada una pida un tipo de café diferente, lo que antes era casi impensable”. Este cambio de paradigma en los gustos acarrea una mayor carga de trabajo para los hosteleros, pero es algo a lo que “ya estamos acostumbrados”.

Tal y como afirma Blanco, antes del coronavirus los brunch no estaban tan de moda como ahora: “La pandemia fue un punto de inflexión. Cambió los hábitos por completo”.

Los clientes, la razón de ser
La aventura que ha representado el Trikua no ha estado exenta de dificultades. Para salir adelante, el apoyo incondicional de los clientes ha sido esencial: “Son la razón de ser del negocio, los que me han impulsado a continuar en los momentos malos. Son una fuente inagotable de motivación. La satisfacción que se siente cuando reconocen tu trabajo y te lo agradecen es inmensa”.

Blanco tampoco quiere olvidarse del equipo con el que ha contado durante estos años, ya que “lo ha dado todo por el proyecto”.

En todo este tiempo no solo se ha desarrollado su faceta profesional, sino también la personal. Por lo tanto, ¿qué consejo le daría al Richar de hace 25 años? “Le diría que no se agobie tanto, que la mayoría de las cosas por las que nos preocupamos no llegan a suceder”. Y, ¿cómo recuerda el primer día de Trikua? “Veía que la gente pasaba de largo sin entrar y mi ansiedad aumentaba sin parar. Pensaba que el comienzo iba a ser la bomba y no lo fue. Todo lleva su tiempo”.

De cara al futuro, su objetivo es que el establecimiento siga siendo un lugar donde la gente se sienta cómoda y escuchada. “Quiero que todos sepan que aquí tienen a un amigo”